Tu cliente compra y el cajero registra la visita con su número de WhatsApp, sin app ni tarjeta física. En cada compra le sumas un sello y él ve su avance en su tarjeta digital. Al llegar a la meta que tú definiste, vuelve por su premio. Además tus cupones llevan un botón directo a tu WhatsApp, así que quedas a un clic de cada cliente.
El cliente no instala nada: todo ocurre por WhatsApp.
Un sello por visita, hasta la meta que tú definas.
El canje se valida contra el sistema: nadie puede engañarte con un cupón falso.
Cuando tu ciudad se llena de negocios, se abre la red de cupones.
Dos canales, un mismo cliente: lealtad para que vuelva, red para que lleguen nuevos.